Fármacos GLP-1 muestran efectos mixtos en la salud cerebral: señales neuroprotectoras pero dudas sobre el riesgo de demencia
Un estudio de Johns Hopkins encontró que los usuarios de GLP-1 enfrentan un mayor riesgo de demencia después de una década, posiblemente debido a una mayor esperanza de vida. Una revisión independiente en JCI halló que los fármacos GLP-1 muestran señales neuroprotectoras en estudios preclínicos, pero los beneficios cognitivos consistentes en humanos siguen sin demostrarse.
Nuevas investigaciones presentan un panorama mixto sobre cómo los agonistas del receptor GLP-1 afectan la salud cerebral: un estudio sugiere un mayor riesgo de deterioro cognitivo tras el uso prolongado, mientras que una revisión independiente encuentra señales prometedoras de que estos fármacos podrían ralentizar la neurodegeneración.
Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins y del New York Medical College en Valhalla informaron que los adultos con diabetes tipo 2 que toman medicamentos GLP-1 presentan un mayor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo después de una década de uso, en comparación con quienes no los toman. Los hallazgos se presentaron en la reunión anual de la Academia Estadounidense de Neurología en Chicago. No obstante, los investigadores advirtieron que los mayores riesgos podrían estar relacionados con una mayor esperanza de vida de los pacientes con GLP-1, especialmente las mujeres, y señalaron que se necesitan ensayos clínicos adicionales para comprender mejor cualquier vínculo entre los GLP-1 y la demencia.
En contraste, una revisión reciente publicada en el Journal of Clinical Investigation examinó los mecanismos biológicos y el potencial clínico de los agonistas del receptor GLP-1 como terapias modificadoras de la enfermedad para enfermedades neurodegenerativas. Los autores encontraron que los agonistas del receptor GLP-1 activan vías que se superponen con la señalización de la insulina y, al restaurar el equilibrio metabólico, podrían interrumpir el ciclo que vincula la resistencia a la insulina con la neurodegeneración. Algunos investigadores han descrito estos agentes como imitadores farmacológicos parciales de la señalización metabólica relacionada con el ejercicio.
Estudios preclínicos han mostrado una reducción de la carga de proteínas tóxicas y una preservación de la integridad neuronal con los agonistas del receptor GLP-1, aunque los efectos modificadores de la enfermedad en humanos siguen sin demostrarse de forma definitiva. Estudios de imagen con tomografía por emisión de positrones con fluorodesoxiglucosa sugieren que algunos pacientes tratados mantienen el metabolismo de la glucosa cerebral durante más tiempo. Sin embargo, no está claro si estos efectos reflejan una penetración directa en el cerebro o cambios metabólicos sistémicos, y no se han establecido beneficios cognitivos consistentes.
Estudios observacionales han reportado una menor incidencia de demencia entre los usuarios de GLP-1, y un ensayo de fase II con lixisenatida sugirió una ralentización modesta de la progresión motora en la enfermedad de Parkinson. Se proyecta que para 2040 las enfermedades neurodegenerativas se conviertan en la segunda causa de muerte a nivel mundial, según modelos epidemiológicos. Las tasas de enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson y afecciones relacionadas han aumentado en la población mundial que envejece, pero solo un número limitado de tratamientos farmacológicos puede modificar el curso de la enfermedad.
La clase de fármacos GLP-1 incluye Ozempic, Wegovy, Mounjaro, Zepbound, Victoza, Saxenda, Trulicity y Rybelsus. Novo Nordisk fabrica Ozempic y Wegovy (ambos con semaglutida), mientras que Eli Lilly fabrica Mounjaro y Zepbound. Ambas compañías están lanzando versiones en comprimidos y pastillas de estos medicamentos que suelen ser inyectables.