El ejercicio reduce el riesgo de morir por cáncer y beneficia a los supervivientes mayores durante el tratamiento
Nuevos datos sugieren que incluso pequeñas cantidades de ejercicio se asocian con una menor mortalidad por cáncer en supervivientes, con reducciones del riesgo que varían según el tipo de tumor. Un panel de expertos recomienda que los pacientes mayores de 65 años integren ejercicio aeróbico y/o de fuerza durante el tratamiento y la recuperación, con el objetivo de preservar la independencia funcional.
Los supervivientes de cáncer que realizaron incluso pequeñas cantidades de ejercicio redujeron su riesgo de muerte relacionada con el cáncer, según un estudio publicado el 17 de febrero en JAMA Network Open. Los hallazgos llegan al tiempo que un panel multidisciplinario de 16 expertos de toda Norteamérica publicó una declaración de consenso en la revista Cancer, en la que afirma que el ejercicio es esencial para los supervivientes de cáncer mayores de 65 años durante el tratamiento, a lo largo de la recuperación y más allá.
El estudio de JAMA Network Open agrupó datos de seis estudios a gran escala y siguió a más de 17.000 supervivientes de cáncer con una edad media de 67 años. Aproximadamente el 49% de los supervivientes había sido diagnosticado de cáncer en estadio temprano o intermedio. Los supervivientes de cáncer de vejiga (24%), endometrio (22%) y pulmón (18%) representaron más de la mitad de los pacientes.
Los resultados mostraron que cualquier cantidad de actividad física redujo el riesgo de muerte por cáncer en un 33% en pacientes con cáncer de vejiga, en un 38% en quienes tenían cáncer de endometrio y en un 44% en personas con cáncer de pulmón. A medida que aumentaban los niveles de ejercicio, el riesgo de muerte disminuía en muchos tipos de cáncer. En comparación con los supervivientes que no hacían ejercicio antes o después del diagnóstico, los supervivientes de cáncer de pulmón y de recto presentaron un 42% y un 49% menos de riesgo de muerte si empezaron a entrenar. Sin embargo, las personas activas que dejaron de hacer ejercicio tras su diagnóstico de cáncer no mostraron una reducción significativa del riesgo de muerte.
El panel de expertos, denominado ACES (Advancing Capacity to Integrate Exercise Into the Care of Older Cancer Survivors), estuvo liderado por médicos y profesores de Oregon Health & Science University. El panel incluyó científicos del ejercicio, geriatras, oncólogos médicos, fisioterapeutas y un defensor de pacientes y profesional del ejercicio. Su labor de un año culminó en una serie de recomendaciones para los supervivientes de cáncer de mayor edad que desmontan el mito de que es demasiado arriesgado que hagan ejercicio y llenan un vacío de orientación para el grupo demográfico más numeroso de supervivientes de cáncer en Estados Unidos.
El desarrollo de la declaración de consenso fue financiado por una subvención del National Cancer Institute, y las guías están destinadas a complementar las recomendaciones actuales de ejercicio para supervivientes de cáncer del American College of Sports Medicine, la American Society of Clinical Oncology y la National Comprehensive Cancer Network.
En 2016, se estimaba que había 15,5 millones de supervivientes de cáncer en EE. UU., de los cuales el 62% tenía 65 años o más. Para 2040, se prevé que esa cifra aumente hasta 26,1 millones, con un 73% de 65 años o más. Sin embargo, existe un número sorprendentemente pequeño de ensayos de ejercicio rigurosos y controlados en supervivientes de cáncer mayores que puedan orientar la práctica basada en la evidencia.
El panel ACES examinó las guías generales actuales del American College of Sports Medicine para supervivientes de cáncer y coincidió en que se aplican a los supervivientes de cáncer mayores: evitar la inactividad; realizar 30 minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada y/o de fuerza (resistencia) tres veces por semana; aspirar a 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico de intensidad moderada a vigorosa, además de ejercicio de fuerza dos veces por semana, con prescripciones adicionales de ejercicio recomendadas específicamente para los supervivientes de cáncer de mayor edad.
Para los profesionales de la salud, el panel elaboró un conjunto de recomendaciones sobre cómo prescribir y administrar ejercicio a los supervivientes de cáncer de 65 años o más. La orientación incluye vigilar signos de mala tolerancia durante el ejercicio, como fatiga, dolor, mareos y debilidad, y ajustar el ejercicio en consecuencia; añadir entrenamiento de equilibrio y flexibilidad a la rutina; y modificar los ejercicios o involucrar a cuidadores, familiares o amigos si el ejercicio sin supervisión no es seguro.
Para los supervivientes de cáncer mayores, mantener su independencia puede ser más importante que vivir más tiempo. El ejercicio es clave para lograr y mantener la independencia el mayor tiempo posible, pero debe integrarse desde el inicio, junto con el tratamiento. Un programa regular de ejercicio aumentará las probabilidades de poder realizar actividades de la vida diaria como bañarse, vestirse y comer, además de actividades de mayor nivel como hacer la compra y limpiar, sin depender de otras personas.