La resistencia a los antimicrobianos en bacterias transmitidas por alimentos sigue siendo alta en toda Europa
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Un informe conjunto de la EFSA y el ECDC concluye que la resistencia a los antimicrobianos en Salmonella y Campylobacter sigue siendo un problema de salud pública en Europa, aunque varios paÃses han avanzado en la reducción de ciertos niveles de resistencia. El documento también advierte sobre el aumento de detecciones de E. coli productora de carbapenemasas y la necesidad de mantener un enfoque One Health.
La resistencia a los antimicrobianos (AMR) en bacterias comunes transmitidas por alimentos, como Salmonella y Campylobacter, sigue siendo un motivo de preocupación para la salud pública en toda Europa, según un nuevo informe conjunto de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC). Aunque la resistencia a los antimicrobianos de uso habitual continúa siendo generalizada en bacterias transmitidas por alimentos como Salmonella y Campylobacter, varios paÃses han informado avances en la reducción de los niveles de resistencia en humanos y en animales destinados a la producción de alimentos.
Dado que estas bacterias transmitidas por alimentos pueden propagarse de los animales y los alimentos a los seres humanos, causando infecciones graves que pueden requerir tratamiento antimicrobiano, sigue siendo esencial mantener acciones continuadas bajo un enfoque One Health.
Una alta proporción de Campylobacter y Salmonella, tanto de humanos como de animales destinados a la producción de alimentos, continúa mostrando resistencia a ciprofloxacin, un antimicrobiano importante utilizado para tratar infecciones graves en humanos. Mientras que la resistencia en Salmonella procedente de animales destinados a la producción de alimentos se ha mantenido sistemáticamente alta, la resistencia en las infecciones humanas por Salmonella ha aumentado en los últimos años.
Esta tendencia es preocupante, ya que la resistencia a ciprofloxacin limita la eficacia de las opciones terapéuticas disponibles. En Campylobacter, la resistencia es ahora tan generalizada en Europa que ciprofloxacin ya no se recomienda para el tratamiento de las infecciones humanas. Para salvaguardar su eficacia continuada en la medicina humana, se han impuesto restricciones a su uso en animales.
En toda Europa, una alta proporción de Salmonella y Campylobacter procedentes tanto de humanos como de los animales de producción objetivo también muestra resistencia a antimicrobianos de uso común, incluidos ampicillin, tetracyclines y sulfonamides.
Además, la detección de bacterias E. coli productoras de carbapenemasas en animales destinados a la producción de alimentos y en la carne en varios paÃses requiere una atención estrecha. Los carbapenémicos son antimicrobianos de último recurso para humanos y no están autorizados para su uso en animales destinados a la producción de alimentos. El número de detecciones notificadas está aumentando y las fuentes necesitan una investigación adicional.
Aunque una alta proporción de Salmonella y Campylobacter procedentes de humanos y de animales destinados a la producción de alimentos sigue siendo resistente a antimicrobianos de uso común, varios paÃses han informado una disminución de la resistencia a antimicrobianos especÃficos con el paso del tiempo, lo que demuestra que los esfuerzos dirigidos pueden marcar la diferencia.
En el caso de Salmonella, la resistencia en bacterias procedentes de humanos a ampicillin y tetracyclines disminuyó de forma significativa en los últimos diez años en 19 y 14 paÃses, respectivamente. También se identificaron tendencias positivas en animales destinados a la producción de alimentos a nivel de la UE, con una disminución de la resistencia a tetracyclines en pollos de engorde y a ampicillin y tetracyclines en pavos.
En Campylobacter, la resistencia a erythromycin, un tratamiento de primera lÃnea para las infecciones por Campylobacter en humanos, ha disminuido en varios paÃses durante la última década, tanto en humanos como en algunos animales destinados a la producción de alimentos.
Además, la resistencia combinada a antimicrobianos de importancia crÃtica —es decir, resistencia a más de uno de estos antimicrobianos al mismo tiempo— sigue siendo generalmente baja en Salmonella, Campylobacter y E. coli.
Las mejoras observadas anteriormente se han ralentizado en algunas áreas, en particular en E. coli, donde los niveles de resistencia a algunas sustancias en aves de corral se han estabilizado en lugar de seguir disminuyendo. No obstante, algunos paÃses lograron reducir la resistencia a los antimicrobianos en animales destinados a la producción de alimentos, contribuyendo a una mejora global a nivel de la UE.
Cuando las bacterias se vuelven resistentes a los antimicrobianos, las infecciones son más difÃciles de tratar y las opciones terapéuticas se vuelven limitadas. Los patrones de resistencia varÃan ampliamente entre paÃses, bacterias y antimicrobianos, lo que refleja diferencias en el modo en que se utilizan los antimicrobianos, asà como en las prácticas de crÃa, las medidas de salud animal y las estrategias de prevención de infecciones.
Los hallazgos se basan en datos de AMR de 2023–2024 presentados por 27 Estados miembros de la UE, el Reino Unido (Irlanda del Norte) y cinco paÃses no pertenecientes a la UE, que abarcan bacterias de humanos, animales destinados a la producción de alimentos y carne, como parte de la vigilancia integrada One Health de la UE.
Estos hallazgos subrayan la importancia de un enfoque One Health, al reconocer los estrechos vÃnculos entre la salud humana, la salud animal y la producción de alimentos. Aunque se han logrado avances en algunas áreas, el uso continuado y responsable de los antimicrobianos en todos los sectores, combinado con una prevención eficaz de infecciones, la salud animal y las prácticas de seguridad alimentaria, sigue siendo esencial para frenar la aparición y la propagación de bacterias resistentes a los antimicrobianos y proteger la salud pública en toda Europa.