Metformin muestra resultados dispares en estudios sobre diabetes, longevidad y COVID prolongada

Estudios recientes muestran efectos dispares de metformin según el contexto: podría asociarse con mayor longevidad en mujeres mayores con diabetes tipo 2, pero no mejoró la recuperación de la COVID prolongada cuando se administró tras el inicio de los síntomas. Otras investigaciones exploran mecanismos celulares como AMPK y mitoAMPK vinculados a la regulación energética y a enfermedades metabólicas.

El fármaco antidiabético metformin mostró resultados divergentes en tres estudios recientes que evaluaron sus efectos sobre la longevidad, el tratamiento de la COVID prolongada y mecanismos celulares relacionados con la enfermedad metabólica.

Un estudio publicado en Journal of Gerontology: Medical Sciences halló que las mujeres con diabetes tipo 2 que tomaban metformin presentaban un 30% menos de riesgo de morir antes de los 90 años en comparación con quienes tomaban sulfonylurea, otro medicamento para la diabetes. La investigación analizó datos de 438 mujeres posmenopáusicas de un estudio estadounidense de larga duración; la mitad tomaba metformin y la otra mitad sulfonylurea. El seguimiento promedio fue de 14 a 15 años.

Se ha demostrado que metformin actúa sobre múltiples vías del envejecimiento y se considera un fármaco geroterapéutico capaz de ralentizar diversos procesos de envejecimiento en el organismo. También se ha observado que limita el daño del ADN y promueve la actividad génica asociada con una vida larga. Estudios previos han mostrado que metformin puede frenar el desgaste en el cerebro e incluso reducir el riesgo de COVID prolongada.

En contraste, un ensayo clínico aleatorizado publicado en Annals of Internal Medicine encontró que un ciclo de dos semanas de metformin no mejoró de manera significativa la recuperación de los síntomas de la COVID prolongada. Investigadores de Asan Medical Center y Hallym University Kangnam Sacred Heart Hospital, en Seúl, asignaron al azar a 396 adultos con síntomas persistentes para recibir metformin, ursodeoxycholic acid (UDCA) o placebo durante dos semanas, en un ensayo doble ciego realizado en dos hospitales de Corea del Sur entre julio de 2024 y enero de 2025, con el seguimiento completado en abril de 2025. A las ocho semanas, las tasas de recuperación y la mejoría de los síntomas fueron similares en los tres grupos.

El ensayo evaluó si un tratamiento a corto plazo con metformin, un fármaco común para la diabetes que ha demostrado reducir la incidencia de COVID prolongada en un 41%, o con UDCA, un medicamento hepático con posibles efectos antivirales e inmunomoduladores, podía aliviar los síntomas de la COVID prolongada meses después de la infección. Los hallazgos indican que ninguno de los dos fármacos ayudó a los pacientes a recuperarse más rápido o de forma más completa que el placebo cuando se administraron después de que los síntomas ya se habían desarrollado.

En una línea de investigación aparte, el Fralin Biomedical Research Institute at VTC está estudiando cómo el estrés desencadenado por el ejercicio remodela los sistemas energéticos celulares y si esos mecanismos podrían ayudar a contrarrestar la enfermedad metabólica. El trabajo se centra en cómo el cuerpo se ajusta al estrés causado por la actividad física y examina estos cambios para comprender mejor cómo el ejercicio afecta trastornos metabólicos como la diabetes.

La investigación analiza la AMP-activated protein kinase, o AMPK, una enzima clave que ayuda a regular cómo las células gestionan la energía. Influye en la actividad génica y en las vías de señalización celular para indicar a las mitocondrias cuándo se necesita más energía. En 2021, hallazgos publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences revelaron que AMPK puede encontrarse específicamente dentro del retículo mitocondrial. Este conjunto distintivo de AMPK, denominado mitoAMPK por su ubicación en la célula, podría permitir que la enzima transmita señales más claras a las mitocondrias.

En la diabetes tipo 2, las células se vuelven resistentes a la insulina, la hormona responsable de ayudar a la captación de glucosa. Esto crea un entorno celular en el que los mecanismos normales de detección de energía se ven sobrepasados y, en última instancia, se vuelven disfuncionales. Debido al exceso de nutrición, el músculo esquelético puede quedar sobreexpuesto a la glucosa y, por tanto, desensibilizarse a sus efectos anabólicos.

El estudio sobre longevidad señaló varias salvedades: las participantes no fueron asignadas al azar a los tratamientos, sino que seguían recomendaciones profesionales; no hubo un grupo placebo que no recibiera tratamiento; y el tamaño total de la muestra no fue particularmente grande. Sin embargo, una ventaja clave fue el largo periodo de seguimiento tras el inicio del tratamiento, posible gracias al análisis de una cohorte con seguimiento extenso desde la mediana edad hasta los 90 años o más, algo que no es factible en los ensayos clínicos aleatorizados típicos.

La hipótesis de la gerociencia sostiene que el envejecimiento biológico es maleable y que ralentizarlo podría retrasar o prevenir la aparición de múltiples enfermedades y discapacidades relacionadas con la edad. Un objetivo clave de la gerociencia es identificar nuevas intervenciones terapéuticas y preventivas que ralenticen el envejecimiento biológico.

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References

  1. What Happens Inside Your Cells When You Exercise Could Help Fight Diabetes · scitechdaily.com
  2. Diabetes and liver medications failed to treat long COVID - Scimex · scimex.org
  3. Common Diabetes Drug Linked With 'Exceptional Longevity' in Women - ScienceAlert · sciencealert.com