Aumentan los casos de sarampión en EE. UU. y los sistemas de salud enfrentan un reto de preparación

Los casos de sarampión reaparecen en Estados Unidos y ponen a prueba a sistemas de salud poco habituados a una enfermedad declarada eliminada en 2000. Los líderes clínicos deben reforzar la identificación rápida, los protocolos de aislamiento y las estrategias de vacunación para evitar brotes en hospitales y clínicas.

A medida que aumentan los casos de sarampión en todo Estados Unidos, los líderes clínicos deben garantizar que sus organizaciones cuenten con los protocolos clínicos, la capacitación del personal y la infraestructura de control de infecciones necesarios para identificar, aislar y contener con rapidez enfermedades altamente contagiosas. La enfermedad fue declarada eliminada en Estados Unidos en 2000, y la mayoría de los médicos nunca ha tratado un caso.

Esa realidad está cambiando ahora, lo que genera un nuevo reto de preparación para el liderazgo de los sistemas de salud. A medida que los casos de sarampión reaparecen en todo el país, los CMOs deben asegurarse de que sus organizaciones puedan reconocer la enfermedad con rapidez, aislar a los pacientes infectados y evitar que los brotes se propaguen dentro de hospitales y clínicas.

La preocupación estratégica para los CMOs no es simplemente el aumento de los casos de sarampión. Se trata de si sus equipos clínicos, los protocolos de prevención de infecciones y los programas de vacunación están listos para responder a una enfermedad que resulta desconocida para muchos clínicos y que, además, es uno de los patógenos más contagiosos en medicina. Una preparación eficaz requiere un liderazgo coordinado entre los equipos de enfermedades infecciosas, los servicios de urgencias, los laboratorios y los socios de salud pública para garantizar que un solo caso no se convierta en un brote a nivel de todo el sistema.

Según el CMO de la División de Medicina Hospitalaria de Medical University of South Carolina Health, hay tres preocupaciones principales respecto al resurgimiento de los casos de sarampión, comenzando por la salud de los niños. El sarampión no es una enfermedad benigna. Algunas personas con sarampión desarrollarán afectación neurológica grave, como convulsiones, panencefalitis esclerosante subaguda o daño cerebral. Esto puede provocar una devastación clínica en un niño, que puede traducirse en necesidades de cuidados a largo plazo.

En segundo lugar, los CMOs de los sistemas de salud y hospitales deben preocuparse por la capacidad de sus instalaciones para afrontar un brote de sarampión. El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa, y las estadísticas muestran que uno de cada cinco pacientes no vacunados que contraen sarampión será hospitalizado. Los sistemas de salud deben identificar espacios para separar a estos pacientes de otros pacientes lo antes posible.

En tercer lugar, el resurgimiento del sarampión genera preocupación por lo que viene. A medida que disminuyen las tasas de vacunación infantil, surgen preguntas sobre si en el futuro podrían producirse brotes de difteria y polio. Todo ello subraya la importancia de la vacunación contra el sarampión. Dos dosis de la vacuna contra el sarampión reducen el riesgo de que una persona expuesta contraiga sarampión de 90% a 3%.

Según el director de la División de Enfermedades Infecciosas de MUSC Health, que opera 18 hospitales en The Palmetto State, hay varios pasos que los sistemas de salud, hospitales y consultas médicas pueden adoptar para estar preparados ante brotes de sarampión. El primer paso es que los CMOs y otros líderes clínicos se aseguren de que el personal clínico comprenda la epidemiología de los brotes de sarampión en Estados Unidos. Los hospitales y las consultas médicas deben conocer los puntos críticos, las poblaciones afectadas, cómo se presentan los pacientes con la enfermedad y si hay casos en su estado o región.

Las poblaciones de alto riesgo de infección por sarampión incluyen a las personas que no se han vacunado, las personas que no han completado la vacunación y las personas con el sistema inmunitario comprometido, como los pacientes con cáncer. Estas poblaciones no solo tienen mayor riesgo de contraer sarampión, sino también de presentar casos más graves de la enfermedad que requieren un alto nivel de atención.

Los elementos esenciales de la preparación frente al sarampión en sistemas de salud, hospitales y consultas médicas incluyen educar a las poblaciones de pacientes sobre la enfermedad, incluidas las medidas para prevenir la exposición al virus. Los hospitales y las consultas médicas deben tener la capacidad de notificar a las personas si pueden haber estado expuestas al sarampión. Es importante involucrar a equipos que puedan colaborar cuando haya un brote de sarampión, como los equipos de salud pública, los equipos de enfermedades infecciosas, los equipos de farmacia y el liderazgo superior de hospitales y consultas médicas. Debe desarrollarse e implementarse políticas, incluidos requisitos de vacunación del personal clínico y medidas de prevención de infecciones como aislar a los pacientes que acuden con sarampión.

El sarampión, una enfermedad potencialmente mortal, estuvo a punto de erradicarse hasta que se publicó un artículo científicamente nefasto que vinculaba la vacuna contra las paperas, el sarampión y la rubéola con el autismo. Según la World Health Organization, las vacunas han evitado decenas de millones de muertes en el siglo XX.

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References

  1. The Measles Test: How CMOs Should Prepare Their Organizations for High-Risk Infectious ... · healthleadersmedia.com
  2. Outdated Mortality Benchmarks Risk Missing Early Signs of Famine and Delay Recognizing ... · publichealth.columbia.edu
  3. America's Healthier Past is no More Than a Myth - McGill University · mcgill.ca