Células inmunitarias regulan la presión ocular y abren una nueva diana terapéutica para el glaucoma
Investigadores de Duke University identificaron que los **macrófagos residentes** en el sistema de drenaje ocular actúan como un “equipo de limpieza” microscópico que mantiene el flujo de líquido y regula la presión intraocular. El hallazgo podría abrir la puerta a nuevas terapias para el glaucoma dirigidas a la causa de la enfermedad, más allá de la reducción sintomática de la presión.
Nueva investigación de Duke University ha descubierto un papel hasta ahora desconocido de las células inmunitarias en la regulación de la presión dentro del ojo. El estudio muestra que células inmunitarias especializadas actúan como una especie de equipo de limpieza microscópico en el sistema de drenaje del ojo, lo que ayuda a mantener una presión ocular saludable y a prevenir el daño que puede conducir a la pérdida de visión.
Dentro del ojo, el líquido se drena de forma continua a través de un delicado sistema de canales. Cuando esta vía de drenaje se bloquea, la presión puede acumularse. Con el tiempo, el aumento de la presión puede dañar el nervio óptico y provocar glaucoma. Los tratamientos actuales se centran en reducir la presión ocular, por lo general mediante medicamentos o cirugía. Sin embargo, estos enfoques no siempre evitan la pérdida progresiva de visión.
"La única forma en que podemos tratar el glaucoma es bajando la presión ocular, y aun así tenemos pacientes que se quedan ciegos pese a los tratamientos actuales", afirmó el autor principal y profesor adjunto del Departamento de Oftalmología de la Duke University School of Medicine. "Esta investigación nos ayuda a comprender el papel del sistema inmunitario en la regulación de la presión ocular".
El estudio se centró en células inmunitarias conocidas como macrófagos residentes. Estas células viven dentro de los tejidos que conforman el sistema de drenaje del ojo, pero hasta ahora los científicos no sabían si desempeñaban un papel en el control de la presión. Utilizando marcadores fluorescentes, los investigadores siguieron estas células en los ojos de ratones. A continuación, el equipo eliminó selectivamente los macrófagos para observar qué ocurría.
Sin ellos, la vía de drenaje se obstruyó rápidamente. El líquido se acumuló y la presión dentro del ojo aumentó de forma significativa. "Nuestros hallazgos muestran que los macrófagos residentes son esenciales para mantener una presión ocular saludable", señaló el autor principal. "La alteración de este sistema puede contribuir directamente al desarrollo del glaucoma".
El descubrimiento sugiere que las terapias diseñadas para apoyar o restaurar estas células inmunitarias podrían ayudar a mantener un drenaje adecuado del líquido en el ojo. Según los investigadores, el siguiente paso será identificar y estudiar estos macrófagos residentes en tejido ocular humano para confirmar que el mismo mecanismo opera en las personas.
"Ahora contamos con una diana específica para desarrollar nuevas terapias que puedan normalizar la presión ocular y detener la pérdida de visión, a diferencia de los medicamentos actuales, que no se dirigen al origen de la enfermedad", declaró el autor de correspondencia, Joseph A.C. Wadsworth Distinguished Professor of Ophthalmology y co-vice chair de Investigación en Ciencias Básicas.
Estos hallazgos se suman a una larga trayectoria de investigación sobre el glaucoma en el Duke Eye Center, incluido el trabajo que ayudó a conducir a la aprobación por la US Food and Drug Administration del primer nuevo fármaco para el glaucoma en dos décadas. "Este descubrimiento supone un gran paso adelante para comprender cómo el sistema inmunitario contribuye a la regulación de la presión ocular", indicó el coautor de correspondencia, Joseph A.C. Wadsworth Distinguished Professor of Ophthalmology y vicepresidente de Estrategia de Investigación en el Departamento de Oftalmología. "Esta investigación se basa en la sólida historia de Duke de convertir los hallazgos de laboratorio en tratamientos reales para los pacientes".
Los investigadores esperan que, con más trabajo, eventualmente se pueda llegar a tratamientos capaces de prevenir el glaucoma antes de que se produzca un daño irreversible.