Estudios vinculan la monitorización dinámica del ctDNA con la respuesta al tratamiento en los cánceres gastroesofágico y rectal
Estudios en cáncer gastroesofágico y cáncer rectal localmente avanzado vincularon la monitorización dinámica del ctDNA con la respuesta al tratamiento y el pronóstico. La eliminación de la MRD, descensos de más del 90% en ctDNA y el aclaramiento temprano del ctDNA se asociaron con mejores resultados.
La monitorización dinámica del ctDNA se vinculó con la respuesta al tratamiento y el pronóstico en estudios sobre cáncer gastroesofágico y cáncer rectal localmente avanzado. Los hallazgos de un análisis retrospectivo en cáncer gastroesofágico y de un subestudio de biomarcadores del ensayo aleatorizado COPEC en cáncer rectal respaldaron los llamados a realizar ensayos prospectivos y estrategias terapéuticas guiadas por ctDNA.
En el cáncer gastroesofágico, los datos existentes respaldaban el valor potencial de la detección basada en ctDNA de la enfermedad mínima residual (MRD) en el contexto localmente avanzado, mientras que se necesitaban más datos particularmente en la enfermedad metastásica. Un estudio retrospectivo publicado en Cancer halló que los pacientes cuyo estado de MRD pasó de positivo a negativo, lo que indicaba el aclaramiento del ctDNA detectable, tendían a presentar resultados más favorables que aquellos que permanecían persistentemente MRD positivos. Los pacientes que experimentaron una disminución de más del 90% en los valores de ctDNA tuvieron mejores resultados que aquellos cuyos niveles de ctDNA permanecieron estables o aumentaron con el tiempo.
El análisis de cáncer gastroesofágico incluyó muestras de ctDNA recogidas en distintos momentos, en lugar de mediante un protocolo prospectivo estandarizado, lo que dio lugar a una población de pacientes relativamente pequeña. Aun así, los hallazgos aportaron indicios sobre el valor pronóstico de la dinámica de la MRD durante el tratamiento y subrayaron la necesidad de ensayos prospectivos que evalúen sistemáticamente la monitorización del ctDNA durante el tratamiento.
En el cáncer rectal localmente avanzado, un subestudio de biomarcadores del ensayo multicéntrico aleatorizado COPEC incluyó a 153 pacientes con enfermedad de riesgo bajo/intermedio. Se recogieron 526 muestras de plasma, en total, al inicio y después de cada ciclo de quimioterapia neoadyuvante, y el ctDNA se analizó mediante secuenciación informada por el tumor. Los pacientes se clasificaron según su estado dinámico en grupos de alto riesgo con aclaramiento tardío o ausente y repositividad, y grupos de bajo riesgo con aclaramiento temprano y negatividad persistente.
Ningún paciente con dinámica de ctDNA de alto riesgo logró una respuesta patológica mayor, definida como grado de regresión tumoral patológica de 0 a 1. La tasa de mala respuesta fue del 59,4% en el grupo de alto riesgo frente al 12,4% en el grupo de bajo riesgo, y el estado dinámico de ctDNA de alto riesgo se identificó como un fuerte predictor independiente de mala respuesta, con una razón de posibilidades de 11,69 y un intervalo de confianza del 95% de 5 a 27,25. El aclaramiento tardío o ausente y la repositividad también fueron factores de riesgo significativos, y un único resultado preoperatorio positivo para ctDNA predijo mala respuesta con una razón de posibilidades de 11,27.
El estudio sobre cáncer rectal señaló que la monitorización dinámica del ctDNA identificó a los pacientes con alto riesgo de fracaso de la quimioterapia neoadyuvante tan pronto como después de dos ciclos de tratamiento, lo que podría constituir la base de un diseño de ensayo adaptativo y de una eventual personalización de la selección terapéutica. En el cáncer gastroesofágico, futuras investigaciones podrían ayudar a aclarar si la monitorización del ctDNA puede servir como biomarcador fiable de respuesta al tratamiento, pronóstico y toma de decisiones clínicas en pacientes que reciben regímenes terapéuticos modernos.