La vitamina B3 muestra potencial como tratamiento para la enfermedad del hígado graso al dirigirse a un factor genético clave
Los investigadores han descubierto que la vitamina B3 (niacina) puede dirigirse eficazmente al microARN-93, un factor genético clave que impulsa la enfermedad del hígado graso. El estudio muestra que la niacina reduce los niveles de miR-93 y aumenta la actividad de SIRT1, restaurando las vías normales de procesamiento de grasa en el hígado. Este hallazgo sugiere que una vitamina ampliamente disponible podría convertirse en un nuevo tratamiento para la enfermedad del hígado graso asociada a metabólica que afecta al 30% de las personas a nivel mundial.
Los investigadores han identificado al microARN-93 como un factor genético clave que impulsa la enfermedad del hígado graso y han descubierto que la vitamina B3 puede apagarlo eficazmente. Este hallazgo sugiere que una vitamina segura y ampliamente disponible podría convertirse en un nuevo tratamiento poderoso para la enfermedad del hígado graso asociada a metabólica (MASLD), que afecta aproximadamente al 30% de las personas a nivel mundial y durante mucho tiempo ha carecido de terapias dirigidas efectivas.
Un equipo de investigación internacional ha identificado al microARN-93 (miR-93) como un regulador central en la MASLD. Esta es la primera vez que esta molécula se ha vinculado claramente con cómo se desarrolla y progresa la enfermedad. Los investigadores descubrieron que los niveles de miR-93 son inusualmente altos tanto en personas con enfermedad del hígado graso como en modelos animales. Su análisis mostró que miR-93 impulsa la acumulación de grasa, la inflamación y la cicatrización en el hígado al suprimir SIRT1, un gen que juega un papel clave en la gestión del metabolismo de las grasas dentro de las células hepáticas.
Para comprender mejor su papel, el equipo utilizó edición genética para detener la producción de miR-93 en ratones. Estos animales mostraron significativamente menos acumulación de grasa en el hígado, junto con una mejor sensibilidad a la insulina y una mejor función hepática general. Por el contrario, los ratones diseñados para producir exceso de miR-93 experimentaron problemas metabólicos más severos en el hígado.
Los investigadores luego examinaron 150 fármacos aprobados por la FDA para ver si alguno podía reducir los niveles de miR-93. La niacina (vitamina B3) destacó como la opción más efectiva. En ratones tratados con niacina, los niveles de miR-93 disminuyeron drásticamente, mientras que la actividad de SIRT1 aumentó. Esto ayudó a restaurar las vías normales de procesamiento de grasa en el hígado y mejoró el equilibrio lipídico general.
El equipo de investigación explicó: "Este estudio elucida precisamente el origen molecular de la MASLD y demuestra el potencial de reutilizar un compuesto vitamínico ya aprobado para modular esta vía, lo cual tiene una alta relevancia clínica traslacional". Añadieron: "Dado que la niacina es un medicamento bien establecido y seguro utilizado para tratar la hiperlipidemia, es prometedora como candidata para terapias combinadas dirigidas a las vías de miRNA en la MASLD".
Los hallazgos fueron publicados en línea en Metabolism: Clinical and Experimental. Este trabajo fue apoyado por varias organizaciones, incluyendo la National Research Foundation of Korea (NRF) y el Korea Research Institute of Bioscience and Biotechnology (KRIBB).