Los cambios hormonales pueden aumentar el riesgo de lesiones óseas en los olímpicos de invierno a medida que los atletas envejecen
En los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026 compiten atletas de edades muy diversas, desde adolescentes hasta participantes de más de 50 años. La investigación sugiere que los cambios hormonales quizá no afecten directamente al rendimiento, pero sí pueden influir en la salud ósea y aumentar el riesgo de fracturas por estrés.
Atletas de todas las edades compiten en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, desde la esquiadora Abby Winterberger, de 15 años, hasta el curler Rich Ruohonen, de 54. Las investigaciones sugieren que los cambios hormonales pueden no influir directamente en el rendimiento deportivo, pero el estado hormonal sí puede influir en factores que pueden conducir a una lesión ósea, como una fractura por estrés, que puede afectar el rendimiento al limitar la capacidad de entrenar y competir.
A los 52 años, la snowboarder austríaca Claudia Riegler hizo historia en los Juegos de este año al convertirse en la mujer olímpica de invierno de mayor edad. Es una de las muchas atletas que están demostrando que la edad es solo un número, especialmente ahora que compiten más olímpicos de 30, 40 y 50 años que en décadas anteriores.
La forma en que las hormonas afectan a los atletas masculinos es muy distinta de cómo afectan a las atletas femeninas, y la pubertad es un punto decisivo. En los hombres, la hormona sexual predominante es la testosterona, por lo que los hombres suelen tener más masa muscular que las mujeres. En las mujeres, la hormona sexual predominante es el estrógeno.
Tanto el estrógeno como la testosterona tienen efectos muy potentes sobre el metabolismo óseo. Cuando esos niveles disminuyen, el esqueleto puede empezar a perder hueso, lo que hace que el hueso sea susceptible a una lesión como una fractura por estrés. En ese sentido, una fluctuación en los niveles hormonales puede provocar un cambio en el metabolismo óseo que ponga al atleta en riesgo.
La adolescencia es el periodo en el que las personas acumulan la mayor parte de su masa ósea a lo largo de la vida. Si la salud ósea no se optimiza durante ese periodo adolescente, puede haber un mayor riesgo de mala salud ósea en la adultez. Cuando las personas llegan más o menos a la mitad de la veintena, esa ventana de oportunidad para seguir aumentando la masa ósea se cierra, y a partir de entonces se trata de intentar preservar la densidad ósea.
Investigaciones iniciales han hallado que, cuando se suprime la función ovárica en las mujeres —reduciendo de forma efectiva sus niveles de estrógeno y volviéndolas temporalmente posmenopáusicas—, las mujeres pierden tanto masa ósea como masa magra. Otros estudios indican que el tamaño de los músculos de las mujeres puede reducirse debido a la falta de estrógeno, aunque se necesitan más estudios en cohortes más grandes para confirmarlo.
Es habitual que las mujeres ganen peso y puedan experimentar una disminución temporal de su rendimiento deportivo durante la pubertad mientras se adaptan a su cuerpo cambiante. El estrógeno es importante para la salud ósea, y las conversaciones sobre los cambios hormonales pueden ser centrales para atletas que afrontan lesiones por estrés óseo, preocupaciones nutricionales y alteraciones menstruales.