Un fármaco inyectable reprograma células para regenerar cartílago y prevenir la artritis
Investigadores de Stanford Medicine desarrollaron una inyección capaz de reprogramar células para que vuelvan a generar cartílago al bloquear la proteína 15-PGDH. La estrategia podría ofrecer una vía novedosa para tratar la osteoartritis asociada al envejecimiento o a lesiones.
Los investigadores de Stanford Medicine anunciaron en noviembre una inyección capaz de reprogramar células para que vuelvan a generar cartílago y ayude a prevenir el desarrollo de la artritis. El tratamiento representa el primer fármaco que podría tratar la pérdida de cartílago, ofreciendo un nuevo enfoque para regenerar tejido adulto con una importante promesa clínica para tratar la artritis por envejecimiento o por lesión.
Los investigadores se centraron en una de las causas de raíz de la osteoartritis: una proteína llamada 15-PGDH. El equipo había identificado previamente a 15-PGDH como una gerozima —o regulador maestro del envejecimiento— que degrada la prostaglandina E2, esencial para la función de las células madre musculares. A través de su investigación, descubrieron que los niveles de la proteína aumentan de forma significativa con la edad. Cuando intentaron bloquear la proteína, observaron aumentos de la masa muscular y de la resistencia en ratones mayores. Sus hallazgos se confirmaron aún más cuando comprobaron que administrar 15-PGDH a ratones jóvenes y sanos hacía que sus músculos se encogieran.
Luego, los investigadores se enfocaron específicamente en el propio cartílago. Inyectaron a los ratones un fármaco de molécula pequeña, variando el lugar de administración. Algunos ratones recibieron la inyección en el abdomen, lo que teóricamente afectaría a todo el organismo, y a otros los investigadores les inyectaron el fármaco directamente en las articulaciones. Ambos métodos de administración dieron lugar a un engrosamiento del cartílago de la rodilla. Con este tratamiento, los investigadores lograron “hacer retroceder el reloj” de los condrocitos —o las células presentes en el cartílago—, incentivándolos a adoptar un estado más juvenil y a producir cartílago funcional, sin necesidad de células madre.
El director del Baxter Laboratory for Stem Cell Biology de Stanford declaró en un comunicado de prensa: "Buscábamos células madre, pero claramente no están involucradas. Es muy emocionante". El autor principal del artículo, publicado en la revista Science, señaló que la regeneración del cartílago en tal magnitud en ratones envejecidos sorprendió al equipo, y calificó el efecto de notable.
Más allá del dolor articular relacionado con la edad, la terapia podría abordar la osteoartritis causada por lesiones, incluidas las roturas del ligamento cruzado anterior (ACL) (anterior cruciate ligament), que son frecuentes entre deportistas de disciplinas de alto impacto. Según algunas estimaciones, la afección se presenta en hasta el 87 por ciento de los pacientes con antecedentes de lesión del ACL. El equipo de investigación de Stanford encontró que dos inyecciones por semana durante un periodo de cuatro semanas redujeron de manera significativa la probabilidad de que los ratones desarrollaran osteoartritis.
Ya se han completado con éxito ensayos clínicos de fase 1 de una versión oral del inhibidor de 15-PGDH, en los que se evaluó el efecto del fármaco sobre la debilidad muscular. Los investigadores esperan realizar un ensayo similar para comprender plenamente el potencial de la inyección para la regeneración del cartílago. El director del Baxter Laboratory afirmó: "Estamos muy entusiasmados con este posible avance. Imagine volver a hacer crecer el cartílago existente y evitar un reemplazo articular".