Los estudios apuntan al microbioma intestinal y a cambios en el cabello como posibles señales de la enfermedad de Parkinson
Los estudios hallaron cambios en el microbioma intestinal vinculados al riesgo de Parkinson antes de la aparición de síntomas, así como diferencias en los minerales del cabello en pacientes diagnosticados. Ambos hallazgos requieren estudios de seguimiento más amplios.
Title: Los estudios apuntan al microbioma intestinal y a cambios en el cabello como posibles señales de la enfermedad de Parkinson
Label: Estudios de biomarcadores de Parkinson
Summary: Los estudios hallaron cambios en el microbioma intestinal vinculados al riesgo de Parkinson antes de la aparición de síntomas, así como diferencias en los minerales del cabello en pacientes diagnosticados. Ambos hallazgos requieren estudios de seguimiento más amplios.
Highlights:
- Una firma del microbioma intestinal fue más pronunciada en personas con riesgo genético y más intensa en pacientes diagnosticados de Parkinson.
- El análisis del microbioma incluyó a 271 pacientes con Parkinson, 43 personas con un gen de riesgo y 150 personas sanas.
- Los investigadores corroboraron los hallazgos del microbioma en datos de 638 personas con Parkinson y 319 controles sanos.
- Las muestras de cabello de 60 pacientes con Parkinson mostraron niveles más bajos de hierro y cobre y niveles más altos de manganeso y arsénico.
- Se necesita más trabajo para comprobar si los cambios en el microbioma o los marcadores en el cabello pueden ayudar a predecir o diagnosticar la enfermedad de Parkinson.
Content: Los cambios en los microbios que viven en el intestino pueden identificar a personas con mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson mucho antes de que aparezcan los síntomas, según un trabajo que halló una firma microbiana más pronunciada en personas con riesgo genético y aún más marcada en aquellas diagnosticadas con la enfermedad. Una investigación independiente en China halló que muestras de cabello de pacientes con enfermedad de Parkinson presentaban niveles significativamente más bajos de hierro y cobre, junto con niveles más altos de manganeso y arsénico.
Los investigadores descubrieron cambios característicos en el microbioma intestinal que son más pronunciados en personas con riesgo genético de Parkinson y aún más marcados en quienes ya han sido diagnosticados con la enfermedad. La firma podría ayudar a los médicos a detectar pacientes en riesgo de Parkinson años antes de que muestren síntomas claros y sugiere que dietas más saludables y tratamientos que remodelen el microbioma podrían prevenir o retrasar la enfermedad.
El equipo analizó datos clínicos y fecales de 271 pacientes con Parkinson, 43 personas con un gen de riesgo para la enfermedad pero sin síntomas clínicos, y 150 personas sanas. La abundancia de más de una cuarta parte de los microbios intestinales, es decir, 176 especies, difería en las personas con enfermedad de Parkinson en comparación con el grupo sano. Los cambios no estaban impulsados por la medicación. Se observó un patrón similar en quienes tenían predisposición genética al Parkinson pero no presentaban síntomas.
Los científicos corroboraron los hallazgos con datos médicos adicionales de 638 personas con Parkinson y 319 controles sanos del Reino Unido, Corea del Sur y Turquía. Una pequeña proporción de las personas sanas tenía la firma del microbioma, lo que sugiere que podrían estar potencialmente en riesgo de la enfermedad, según Nature Medicine.
No está claro si la firma microbiana impulsa el Parkinson o viceversa, o ambas cosas, pero los cambios en el microbioma podrían alterar la producción de una proteína llamada alpha-synuclein, que desempeña un papel importante en el daño neuronal de la enfermedad. Ciertas bacterias provocan inflamación en la pared intestinal, lo que incrementa la alpha-synuclein, que luego se transporta a través del nervio vago desde el intestino hasta el cerebro y después a las células cerebrales afectadas en el Parkinson.
En el estudio del cabello, los investigadores analizaron el cabello de 60 pacientes con Parkinson y compararon los resultados con los de controles sanos de la misma edad. Según un artículo pre-proof, las muestras de cabello de pacientes con enfermedad de Parkinson mostraron niveles significativamente más bajos de hierro y cobre, junto con niveles más altos de manganeso y arsénico. La deficiencia de hierro en el cabello de pacientes humanos con Parkinson y en modelos de ratón fue el cambio más consistente y llamativo.
En experimentos adicionales con modelos de ratón, los investigadores también hallaron niveles más bajos de hierro en el cabello, y este cambio estaba estrechamente relacionado con una disfunción intestinal. La barrera intestinal en los ratones con una enfermedad similar al Parkinson parecía estar alterada. Sus genes implicados en la absorción de hierro estaban regulados a la baja, y mostraban una mayor actividad en genes implicados en la captación microbiana de hierro, lo que posiblemente conducía a una deficiencia generalizada de hierro en todo el organismo.
En el estudio del microbioma, las personas con la firma anormal del microbioma consumían más alimentos procesados y grasas saturadas, en lugar de frutas, verduras, fibra, pescado y lentejas. El estudio del cabello señaló que el aumento de arsénico en el cabello podría deberse a la exposición ambiental, y que quienes tenían Parkinson informaron consumir más vísceras y marisco, que tienen mayor probabilidad de contener arsénico.
Se necesitan más trabajos y ensayos clínicos para comprender cómo se relacionan los microbios intestinales con el Parkinson y si la remodelación del microbioma podría proteger frente a la enfermedad. Ahora también se necesita más investigación para verificar el patrón en el cabello en cohortes más amplias y para poner a prueba los mecanismos que vinculan la deficiencia de hierro con la enfermedad de Parkinson.