Crecen los llamados para incorporar la terapia celular CAR-T al sistema público de salud de Nueva Zelanda
Crecen los llamados para incorporar la terapia celular CAR-T a Nueva Zelanda, mientras el ensayo actual concluirá más adelante este año. Sin una vía clara hacia su disponibilidad en el sistema público, aumenta la presión para garantizar el acceso a este tratamiento oncológico.
La terapia celular CAR-T enfrenta crecientes llamados para que se introduzca en Nueva Zelanda. El ensayo actual de este tratamiento oncológico que cambia la vida de los pacientes concluirá a finales de este año, pero no existe una vía clara para hacerlo disponible a través del sistema público de salud.
El director clínico del Instituto Malaghan afirma que este tratamiento mejorará los resultados de muchas personas. Gran parte de la infraestructura ya existe y una de las principales motivaciones para establecer este ensayo aquí fue precisamente desarrollar capacidades, porque estaba claro que las grandes farmacéuticas internacionales no iban a venir a Nueva Zelanda, ya que somos un mercado pequeño.
En 2017, David Downs pensó que tenía gripe. Las pruebas revelaron un linfoma no Hodgkin, un cáncer de la sangre que, después de que la quimioterapia estándar fracasara, lo dejó con un devastador diagnóstico terminal: menos de un año de vida.
Su salvación llegó en forma de terapia de células T CAR, al participar en un ensayo que entonces solo estaba disponible en Boston por un costo estimado de US $1 millón. A cientos de miles de dólares de distancia de esa cifra, una campaña en Givealittle y muchas generosas donaciones hicieron posible el tratamiento.