Nuevas pruebas moleculares podrían ayudar a pacientes con cáncer de vejiga a evitar la cirugía
Las pruebas ultrasensibles de ADN tumoral en sangre y orina podrían identificar a pacientes con cáncer de vejiga músculo-invasivo que pueden evitar de forma segura la cistectomía radical sin empeorar los resultados. En pacientes con respuesta clínica completa tras terapia sistémica, la supervivencia con vejiga intacta a 3 años fue del 69%, y el ctDNA/utDNA ayudó a estimar el riesgo de metástasis y enfermedad residual.
Las pruebas ultrasensibles de ADN derivado del tumor en sangre y orina podrían ayudar a identificar a pacientes con cáncer de vejiga músculo-invasivo que pueden prescindir de una cistectomía radical sin comprometer los resultados oncológicos. El estudio, publicado en los Proceedings of the National Academy of Sciences, demuestra que las herramientas moleculares podrían ayudar a redefinir el tratamiento de esta forma de la enfermedad, potencialmente agresiva.
El cáncer de vejiga músculo-invasivo suele tratarse con quimioterapia seguida de cistectomía radical, un procedimiento que afecta de manera significativa la calidad de vida. Sin embargo, décadas de observaciones clínicas han mostrado que un porcentaje considerable de pacientes no presenta cáncer detectable en el momento de la cirugía, lo que plantea preguntas cruciales sobre si todos los pacientes requieren un tratamiento tan agresivo.
Mediante ensayos de alta sensibilidad, los investigadores pueden detectar ADN tumoral circulante (ctDNA) en sangre y ADN tumoral en orina (utDNA) en la orina para identificar rastros de cáncer residual que pueden ser invisibles en exploraciones por imágenes o biopsias. Los investigadores analizaron ctDNA en plasma y utDNA en orina de pacientes incluidos en un ensayo clínico que evaluaba una estrategia de tratamiento de preservación vesical. El enfoque permitió que los pacientes que lograron una respuesta clínica completa tras la biopsia tumoral y la terapia sistémica evitaran la extirpación inmediata de la vejiga. Los ensayos de ctDNA y utDNA se realizaron en estrecha colaboración con investigadores de Johns Hopkins University, quienes se encuentran entre los investigadores pioneros que demostraron por primera vez que el ctDNA podía utilizarse como medida de enfermedad residual medible (MRD) en tumores sólidos.
Entre los pacientes que alcanzaron una respuesta clínica completa tras la terapia sistémica, la supervivencia con vejiga intacta a 3 años llegó al 69%, lo que subraya la posible durabilidad de las estrategias de preservación vesical en individuos cuidadosamente seleccionados. Los investigadores también hallaron que las pruebas moleculares podrían ayudar a predecir el riesgo metastásico. Los pacientes con ctDNA detectable antes de la terapia sistémica presentaron una probabilidad significativamente mayor de desarrollar enfermedad metastásica. En contraste, solo el 4.5% de los pacientes con ctDNA basal indetectable desarrolló metástasis, lo que sugiere que el ctDNA podría servir como un potente indicador pronóstico.
De forma importante, los pacientes con ctDNA indetectable antes o después del tratamiento mostraron un riesgo excepcionalmente bajo de recurrencia metastásica. Este hallazgo destaca el posible papel de la monitorización del ctDNA como herramienta para identificar a pacientes que podrían evitar de forma segura la extirpación radical de la vejiga.
El estudio también mostró que las pruebas de ADN en plasma y en orina aportan información complementaria. El utDNA resultó más sensible que el ctDNA basado en sangre para detectar enfermedad residual confinada a la vejiga. El utDNA detectable en pacientes que, por lo demás, parecían no tener evidencia de cáncer se asoció con una supervivencia con vejiga intacta más corta, lo que sugiere que las pruebas basadas en orina pueden ayudar a descubrir cáncer oculto que no se capta mediante evaluaciones convencionales.
La cistectomía radical, aunque a menudo curativa, requiere una derivación urinaria y puede afectar profundamente el funcionamiento diario y la calidad de vida. Herramientas más precisas para evaluar la enfermedad residual podrían evitar que algunos pacientes se sometan a una cirugía innecesaria y, al mismo tiempo, mantener un excelente control del cáncer.
Los investigadores subrayaron que estos resultados establecen una base científica para cómo la monitorización de ctDNA y utDNA podría incorporarse a la toma de decisiones clínicas. No obstante, hay estudios en curso para validar el enfoque en cohortes adicionales de pacientes.